martes, 19 de mayo de 2009

Pareció que me olvidé, pero en realidad...me olvidé; la frasesilla de esta semana

Miento si digo que siempre me gustaron los libros usados. Nada que ver.

Al principio (al principio de qué? se preguntaran ustedes) ...pues al principio de mi vida lectora, los odiaba. Literalmente los odiaba. No me compraba un libro usado, pero mi que los vendieran a $1. Lo raro es que no sé por qué sentía tan injustificado odio hacia ellos. Quizás no los odiaba a ellos, sino a los lectores que los habían abandonado. Pero de todas formas la idea es tonta.

Por suerte, ya cambié mi forma de pensar. ¿Por qué el cambio? Bueno, como gran parte de los cambios que vivimos, fui obligada a hacerlo. A mi profesor de Literatura española se le ocurrió que era una idea genial darnos a leer libros que eran imposibles de conseguir. Y no estoy exagerando. De verdad, no se conseguían.

Hasta que llegué a la feria de libros de Parque Rivadavia. Jamás había ido antes. Es una feria que tiene en su mayoría -prácticamente todos, pero no quiero generalizar- puestos de libros usados. Probablemente no tengan ningún tomo de Harry Potter, pero si uno -como yo- está buscando un libro como Niebla del escritor español Miguel de Unamuno, se lleva la felicidad de su vida al encontrarlo.

Yo creo que fue esa mi primera experiencia con un libro usado. Y estoy segura de que fue el libro que más disfruté leer, debido a sus misterios. Encontré partes subrayadas, anotaciones al margen y hasta una guía de actividades dada por algún profesor de vaya uno a saber donde.

Además de que la historia es excelente y se las recomiendo a todos porque plantea una novedosa e interesante relación entre los escritores y sus personajes, a mí me llamó particularmente la atención verme a mí misma sonriendo ante una crueldad tal como hojas arrancadas, páginas marcadas con lápiz por todos lados y una tapa doblada.

Me pregunto -aunque no quiero saber la respuesta-, ¿dónde habrá estado este libro antes? ¿Adónde estaría ahora si yo no lo tuviera en mis manos? ¿Cuántos ojos habrán pasado por sus páginas? ¿Cuántas historias tendrá para contar además de la que lleva escrita?

No sé las respuestas. No me interesa saberlas. Me interesa imaginárlas.

Aprendí ese día lo mágico que puede resultar un libro usado y la cantidad de historias de más que trae, en comparación a uno nuevo. Aunque el olor a impresión de un libro recién comprado también es lo suficientemente atractivo para mí, pero ese no es el tema de hoy.

Decíamos... Miguel de Unamuno. Escritor español, como ya dije. Filósofo, también.
No solo escribió esa novela espectacular, sino que también escribió otras, y además, poesía y teatro.

La frasesilla de hoy (que tendría que ser de ayer, perdón el atraso), como habrán sospechado, es de él. Yo la leí pensando en los personajes de las historias, a ver qué piensan ustedes.

"Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una
parte de nosotros."
Miguel De Unamuno, escritor español.
Y como fue cortita esta vez y porque no pude contenerme, me tomo el atrevimiento de invitarlos a disfrutar de una partecita de Niebla que, repito incansablemente, espero consigan porque no tiene desperdicio. Sobretodo para nosotros, escritores.

Dice así:

"A mí me sobra el cuerpo, Orfeo, me sobra el cuerpo porque me falta el alma. O ¿no es más bien que me falta alma porque me sobra el cuerpo? Yo me toco el cuerpo, Orfeo, me lo palpo, me lo veo, pero ¿el alma?, ¿dónde está mi alma?, ¿es que la tengo? Sólo la sentí resollar un poco cuando tuve aquí abrazada, a Rosario, a la pobre Rosarito; cuando ella lloraba y lloraba yo. Aquellas lágrimas no podían salir de mi cuerpo; salían de mi alma. El alma es un manantial que solo se revela en lágrimas. Hasta que se llora de veras no se sabe si se tiene o no alma. Y ahora vamos a dormir, Orfeo, si es que nos dejan."

10 comentarios:

jimeneydas dijo...

Puedes disfrutar esa experiencia incluso con tus mismos libros. Como en la canción "Las pequeñas cosas" que canta Serrat, a uno le brincan cada sorpresa en los libros que tienes años sin tocar... boletos de pasaje, teléfonos que ya no se recuerda de quién son, subrayados que ya no recuerdas por qué los destacaste...

Dark Syn dijo...

Buf! Hacia mucho que no comentaba por aqui ^^ Pero que conste que me sigo pasando, y que creo que estas haciendo un gran trabajo con este blog =)

Esta vez he leido tu mencion de Niebla, y no he podido resistir la tentacion de comentar ^^
Hace ya bastante tiempo que me lei esa novela, y me encanto!
Sobre todo el significado que tiene la historia ^^
Aunque la verdad es que es la única obra de Unamuno que he leído... Tendré que buscar algo mas ^^

Lo de los libros de segunda mano... La verdad es que nunca he comprado ninguno, y eso que aquí hay bastantes sitios y ferias donde los venden... Habrá que empezar a visitarlas =)

Gran frase, por cierto =)

Chule!! dijo...

Me encanta Miguel de Unamuno. Me lo hicieron leer hace dos años y terminé enamorada. Abel Sánchez fue el que leímos y es hasta el día de hoy uno de mis libros de cabecera.

El post me hizo recordar las ganas que tengo que ir a Parque Rivadavia jajaja.
El libro usado, para mí, es como una partecita del alma de quien lo leyó. Es lindo ver las anotaciones al margen, las frases subrayadas (aunque a mi me cueste muchísimo escribir en los libros :P)... y creo que no hay mejor presente que el que a uno le regalen un libro que ha sido leído muchas veces... (y con una flor seca en su interior jejé)
Un saludo enorme!!

Rocío dijo...

Hola Jimeneydas! :)

Ay, esa canción de Serrat es hermosa, bueno... ¿cuál de él no lo es,no?

Lo bueno de estas pequeñas cosas que nombraste como encontrar libros, boletos marcados aunque no recordemos por qué lo ponen a uno feliz, no? Como que te alegran el día y sonreís solo... porque sabés que ese tipo de felicidad es personal, solo vos te entendés. Así me parece a mí, al menos.

Gracias por comentar, Jimeneydas! Siempre es un placer leerte!

Saludos,

Rocío.

Rocío dijo...

Hola Dark Syn !

Sí, es verdad, hace mucho que no te leía por acá; pero ey, ya con que pasés es motivo suficiente para agradecerte y mucho!
Así que gracias! Me alegra saber que te gusta el blog.

Sí, yo no me canso de decir que Niebla es espectacular. Para mí, como lectora y sobretodo como escritora, hubo un antes y un después de esa novela.
Yo solo leí una novela más de él, pero creo que ninguna como Niebla.

Suerte!, nos leemos!

Rocío.

Rocío dijo...

Hola Chule!

Abel Sánchez no la leí, está buena? Casi seguro que sí.

jajaja, sí, te recomiendo que te pases por Parque Rivadavia si podés, algo interesante vas a encontrar.

Qué lindo lo que escribiste del libro usado, el pedacito de alma de quien lo leyó y una flor seca. Hermoso.

Chule, gracias por pasar y comentar siempre! Suerte! A propósito, tu blog se convirtió en uno de mis cabeceras! Lo mantenés muy bueno, seguí así!

Saludos!

Rocío.

Gabriela Monzón dijo...

Supongo que hablamos del mismo Parque Rivadavia, y aunque vivo a 600 km de Buenos Aires, cada vez que voy asisto obligatoriamente a mi sesión de búaqueda desenfrenada de libros en lo que es para mí lo más cercano al paraíso...
No voy a hablar de Unamuno, como verás, sino de la maravilla que han sido y son para mí los libros usados...
Desde mi infancia acostumbré a comprar e intercambiar pues no podía acceder a los nuevos, y luego se me hizo un rito... ¿de dónde vienen? ¿cómo fueron a parar a mis manos? ¿quiénes los leyeron, marcaron, señalaron, usaron para vaya a saber uno qué tareas escolares...?
Siempre dejo en su interior las pistas de otros lectores: cartelitos, señaladores, flores secas, hasta reglementos de círculos o bibliotecas escolares... porque son parte integrante de su personalidad...
Un abrazo
Gaby

Rocío dijo...

Hola Gaby! :)

Un gusto saludarte. Espero que estés muy bien.

Muy bonito y muy cierto lo que decís. Es como que cada libro tiene su personalidad y la forja de acuerdo a todas las personas que pasaron por sus páginas y dejaron sus marcas.

Un motivo bien puntual para demostrarle a cualquiera que leer es siempre una aventura mágica.

Saludos!

Rocío.

P.D: admiro muchísimo todo lo que hacés, profe Crepúsculo! Espero poder llegar a ser algo parecido cuando sea profe. Todo un ejemplo.
Espero que contagies a muchos más!

Wallo Girl dijo...

Miguel de Unamuno, escritor de la generación del 98, grupo de escritores concienciados con la realidad de España y que renunciaron al Modernismo, a describir una belleza que no existía y a no mirar al mundo real. Y es que a estos escritores, "les dolía España".
Unamuno es autor de la famosa frase "venceréis, pero no convenceréis", referida al bando nacionalista durante la Guerra Civil (de hecho fue arrestado).

(Como ves le estudié hace poco xD)

Niebla... mi profesor nos ha hablado mucho de esta novela...pero en mi libro pone a los de la generación del 98 tan "filosóficos" que me cuesta un poco ponerme a leerla...Aunque me llama demasiado la atención como trata a los personajes... Y si a ti te gusta... bueno, la pondré en mi lista (demasiado grande ya T_T) de libros pendientes ^^

La frase, estupenda =)

Un saludo!

Rocío dijo...

Hola Wallo Girl!

guaoo! sí que lo estudiaste.
Yo también...y también en relación a las características de la generación del '98.
Lo que desconocía era que era autor de esa frase. Gracias por el dato.

Que son "filosóficos", por lo menos, Unamuno te digo que sí. Así lo sentí yo. Pero si, como a mí, te gusta reflexionar en el sentido de la existencia humana en relación con la literatura y con los personajes de ficción, es estupenda. De hecho, encontré en Niebla una de las tantas fuentes con que conté de inspiración para mi novela.
Es que cuando algo que leíste te queda rondando en la cabeza aún después de cerrar el libro, quiere decir que leíste uno bueno. Éste, diría yo, te deja pensando de por vida.
Y cuando lees algo bueno, lo más que hacés es admirar e intentar imitar.

Espero que si lo leés lo disfrutes mucho!!

Suerte con ese estudio! Seguí así!

Beso!

Rocío.