viernes, 18 de diciembre de 2009

Ficcionalizando realidades (parte 2): Lector, ¿un personaje más?

Más de un mes después -no parece-, acá vengo con la segunda parte de esta nueva entrada para el Taller de escritura.

En la parte 1 nos habíamos centrado en la figura del autor y veíamos cómo éste se disfrazaba de personaje al convertirse en narrador y traernos su historia y la de sus personajes.

Ahora, le toca al lector sentarse en el banquillo de los acusados.
¿De qué lo acusamos? De desdoblamiento.

El autor se desdobla y se convierte en narrador y el narrador nos alude de a ratos, si es su intención, a aquél otro sujeto real que sabemos que está atrás.

Lo interesante es que con el lector pasa algo parecido.

Está el lector real, de carne y hueso, que toma el libro -o el diario, o la revista, o el manuscrito, o lo que fuera- y lee lo que otro escribió. Pero también está ese otro lector, el primero, el que existió en la mente del escritor/narrador mientras la historia se escribía.

¿Saben? El teatro nació con el objetivo puntual de ser representado. Los primeros escritores del género -y los que ahora son herederos de esos comienzos- no escribían "porque sí". Tampoco escribían para publicar. Escribían para llegar al escenario, para que sus letras sean gritadas por actores y escuchadas por un gran público.

Me atrevo a decir que nadie escribe sin pensar en una posible lectura. Pueden ser lectores de todo el mundo, puede ser los pocos compradores de una librería local o visitantes de una biblioteca, puede ser algún miembro de la familia, puede ser el vecino o puede ser el mismo escritor; pero la literatura existe para ser leída. Quizás no pensemos en un grupo lector específico para cada una de nuestras obras, pero sí tenemos aunque sea una mínima intención de que sean leídas.

Y pensar en una lectura influye en la manera de escribir (lectura/escritura, binomio eterno). Como dije, tal vez no pensamos en un grupo lector específico, quizás sea algo que solo importe estéticamente; es decir, escribimos para que alguien lo lea, no importa quién sea ni que seamos nosotros mismos en el futuro.

También repercute, claro, en la manera de "corregir" o, mejor dicho, editar nuestros textos porque será algo que tendremos en cuenta en este último paso para concluir la escritura.

Así que, ya vemos, existe un doble aspecto de ambos lados. Por un lado, el escritor que se ficcionaliza en narrador y por el otro, el lector que comenzó siendo ficción para el primero y ese otro que es real.

Los cuatro en una situación de comunicación solo posible en el mágico -no por fantástico, sino por metafísico- mundo de la literatura.

Y los juegos entre todas estas figuras pueden ser cada vez más recurrentes y más libres.
El hecho de que todos se reúnan en un mismo trozo de papel le da a la obra una independencia y una responsabilidad cada vez más poderosas. Nuestro trabajo como escritores es aprovecharlas y escurrirles todo el juego. De nuestro éxito dependerá que existan las otras tres figuras.

Fuentes: De la imagen, Google Imágenes.

6 comentarios:

Mientras Lees dijo...

Que bueno está tu taller, a ver cuando sale la tercera parte, porque tiene mucho que ofrecer. Si no estuviera tan ocupadísima con el blog, me encantaría participar.

Soy escritora y me gusta mucho aprender cosillas para hacerlo más llevadero y divertido y de más calidad :) Así que gracias por tu esfuerzo!

Un beso!

Anyaneth. M dijo...

Hola, Rocio. Espero que te acuerdes de mi. Soy Moonlight, la del otro blog, con el prefacio. Me encantan tus entradas y no he dejado de leerlas. me encantaria que te metieras en mi nuevo blog y me dieras tu opinion acerca de mi trabajo. Son historias escritas por unos amigos y por mi.

Pues, besos y espero que sigas teniendo mucho exito y seguidores que quieran leer tus maravillas.

XOXO

Moonlight

JMH dijo...

Hola!!
Creo que en un momento me mareé... jeje
Me puse a pensar... de dónde sacas estos grandes análisis y conclusiones... je
Quizás todos lo saben y yo soy muy cuadrado como para darme cuenta... jaja.
Ok, ahora me dejas con esoscuatro personajes dando vuelta en la cabeza... sisi, incluyo al escritor dentro de la cabezaporque es allí donde se originan las palabras... je
Bueno, ya divagué un poco demás.

Ciao Bambina!!!
Saluti!!

Rocío dijo...

Hola MIENTRAS LEES! :)

No va a haber tercera parte. Esta fue la última de esta serie de posts.

Quedate tranquila que ya con el hecho de que sigas el blog y comentes es suficientes para considerarte tallerista ;-)

Saludos,
Rocío.

Rocío dijo...

Hola ANYANETH!

Sí, claro, me acuerdo de vos.
¡Gracias! Me alegro mucho de que te guste mi blog. Un gusto.
Cuando pueda me paso por los tuyos.
¿Ahora tenés de Twilight también? Qué bien.

Saludos,
Rocío.

Rocío dijo...

Hola JUAN! :)

Jeje, ¿de dónde los saco?
Y, como diríamos por acá, soy de flashear mucho, jajaja. De verdad, me gusta pensar en todas estas cosas y también suelo ser muy rebuscada, por eso entiendo que te pierdas. No suelo ser muy clara ni para mí misma.
Además, me inspiro mucho en las cosas que leo. Leo mucha teoría al respecto y vivo con la práctica. Amo "analizar" el estilo de los escritores. Suena aburrido, pero es de lo más interesante.
Sí, está bien que incluyas al escritor dentro de tu cabeza también. Son relaciones un poco raras, la verdad. La "magia" de la escritura ;-)

Saludos Bambino!
Gracias por pasar y comentar.
Rocío.